La modernidad se erige sobre los hombros de los antepasados. Sus fundamentos históricos apoyan e inspiran nuestro hoy. En la Alemania del siglo XIX, Heinrich Rudolf Hertz era una persona histórica. Hertz, un físico brillante, tenía la capacidad de integrar el conocimiento teórico de los libros con la experimentación fundamental en el banco. Los talentos eclécticos y los logros de investigación de Hertz variaron desde el diseño en arquitectura hasta la manipulación meticulosa de equipos de laboratorio estándar, a menudo rediseñados por su implacable curiosidad (Buchwald, 1994). Fue el primero en probar de manera concluyente la existencia de ondas electromagnéticas con procedimientos experimentales precisos e instrumentación que diseñó para generar y detectar ondas (pulsos de radio) a través del espacio. Su investigación sobre la piedra de toque verificó la teoría de Maxwell y demostró que todas las formas de radiación electromagnética se propagan como ondas a una velocidad finita, la velocidad de la luz (Heinrich Hertz 2012). En reconocimiento a sus descubrimientos fundamentales, el nombre de Hertz es sinónimo universal de frecuencia. La categorización de patrones electroencefalográficos (EEG) por frecuencia es el énfasis principal de un registro de EEG. La distribución de frecuencias, amplitud y polaridad de los potenciales electrocerebrales registrados en la pantalla de la computadora y/o el papel cuadriculado resulta de numerosos campos eléctricos de dipolos neuronales. Las imágenes de Hertz dibujadas como dipolo de papel siguen siendo el método estándar para describir los dipolos electrocerebrales y los campos eléctricos de actividad epileptiforme registrados en el electroencefalógrafo de un paciente. Los descubrimientos intencionados e inadvertidos de Hertz se convirtieron en la plataforma de lanzamiento de numerosas tecnologías médicas y de medios de comunicación. Su antiguo alumno Philipp Lenard ganó el Premio Nobel de Física en 1905 cuando desarrolló una versión del tubo de cátodo y estudió la penetración de rayos X basada en experimentos de rayos catódicos de Herts’z en 1892. Además, Hertz no respaldó su descubrimiento secundario del efecto fotoeléctrico en 1887. Albert Einstein explicaría más tarde las características del fenómeno y ganaría el Premio Nobel de física en 1921 (Efecto fotoeléctrico 2012). La gestación de los descubrimientos científicos de Hertz ha desarrollado las comodidades y los placeres de la vida del siglo XXI. El espectro electromagnético abarca desde la longitud de onda más larga hasta la más corta: ondas de radio, microondas, infrarrojos, ópticos, ultravioletas, rayos X y rayos gamma, todos medidos en Hz (Ondas electromagnéticas 2000.

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